Monday, May 14, 2012

El hit del otoño

Han de saber que en esta casa siempre se cantan canciones. Y esas canciones que se cantan siempre son inventadas. O sea, inventamos la letra, las canciones derechamente las plagiamos.

Pues bien, este hábito tiene un variado repertorio y este otoño no es menos.

Esta vez el tema es para el Rusty y para todas las personas que sacan a pasear sus perros on a daily basis.

La melodía es:

Y la letra...

Para pasear un perro...
para pasear un perro se necesita una correa larga.
Una correa larga y una bolsita
ay gogito ay gogito (ese es el sobrenombre de moda de Oz)

Yo no soy paquidermo...
yo no soy paquidermo, soy marsupial
Soy marsupial soy marsupiaaaal



Los dejo con el hit. No me culpen si se encuentran tarareándolo o, incluso, cantándolo por la calle.
A mí me pasó.
Todo el día...

No es su culpa... él es sólo lindo y peludito.

Tuesday, May 8, 2012

Las bolsitas de la caca

Yo siempre llevo mis bolsitas cuando salgo con el perro. Para la caca, entendamos.

Ok, convengamos que un par de veces no he llevado por causa de olvidos o no me han alcanzado por exceso de fibra en la dieta del perro, pero el 98% de las veces tengo una bolsita. O dos. O tres (y aún así a veces no alcanza... O_o). De hecho tengo bolsitas en los bolsillos de casi todas las chaquetas y carteras que tengo...

He comprado al por mayor y he pedido con indignidad en el almacén y he perfeccionado variadas técnicas de acopio de bolsitas. Pero mi preferida es la recolección: cada vez que voy a una plaza donde hay dispensadores me hago de varias. De hecho saco bolsitas hasta que me da vergüenza que la gente me vea y si no hay gente saco hasta que o no hay más o ya no me caben más. Para este fin tengo un banano muy práctico que le lleva los implementos básicos para pasear el perro (no es tan fácil la cosa):
  • Bolsitas
  • Llaves de la casa
  • Un Blistek
  • Una pelota apropiada para Oz (marca Kong, la recomiendo)
  • Un billete secreto para emergencias (cuando no lo gastamos en helados...)
  • Celular (no está en la foto porque sacó la foto)
  • Las entradas del concierto de Pearl Jam del año pasado que se quedaron ahí desde que llevé ese banano porque era lo más práctico que tenía. Pero eso no me ayuda en nada con la caca.
Para fines del blog hice una composición paa demostrar gráficamente los contenidos del bolsito de paseo del perro (tiene otro bolsito para salidas más largas) y me fue imposible sacar una foto sin el photobomb de Oz... Pobre, pensó que íbamos a salir.





Pero bueno, el quedarse sin bolsitas hemos visto que es una realidad y -al menos yo- me veo ante tres opciones cuando eso me pasa:
  1. Hacerse el huevón cara de raja que no le importa un coco y nunca pensó en recoger la caca tampoco
  2. Mirar para otro lado como que nunca viste que el perro hizo su cosa
  3. Hacer como que se busca una bolsita y no se la encuentra y poner cara de resignación
Personalmente no me gusta mucho la opción 1. Soy más bien de la opinión de que si nadie recoge la caca de su perro las plazas serían una gran alfombra de mierda.
Reconozco que he caído en la opción 2. Sobre todo cuando estoy más o menos segura de que nadie me vio.
Pero la verdad de las cosas es que la opción 3 es la que más se me da. Lo bueno de eso es que a veces el sentimiento es genuino y a veces hay alguien que amablemente te presta una bolsita... ¿A quién no le ha pasado...? Lo malo es que ya como que te habías hecho la idea de no interactuar con la mierda y te cagaron...

Aparte de esto, hay toda otra especie de gente a la que, efectivamente, le importa una raja la caca de su perro y ni se inmutan y uno ve que claramente no pretenden ni por si acaso hacer el más mínimo esfuerzo por recogerla. A esos los desprecio y los juzgo. 

Sunday, May 6, 2012

Un chupi: la peludez máxima

Un chupi (o langüetazo) es la máxima expresión de amor cotidiano de un peludo. Y en mi casa los apreciamos. 


El Rusty regala chupis a sus más cercanos con generosidad, on command o de forma imprevista. Nos despierta con chupis, nos recibe de la pega con chupis, nos ayuda a secarnos después de la ducha con chupis y la mayoría de sus juegos favoritos involucran chupis. Si uno le pide un chupi, el Rusty lo da con felicidad y premura. Y si uno se llega a reír en el proceso del chupi, eso da pie a un inmediato ataque de chupis. Rusty es fácil con los chupis.

Es difícil fotografiar este preciado momento. Un chupi de Oz es, si bien frecuente, rápido y esquivo a los lentes de las cámaras. Así que les dejo una foto de otro momento, pero que apreciarán:



Una foto de la lengua de Rostito, de donde provienen los chupis.

La nariz de Oz. Porque es deliciosa.

Pero un gato no es una criatura de fácil chupi. Para un gato que, convengamos, considera que los humanos somos sus sirvientes inferiores, un chupi está reservado sólo para las demostraciones de afecto entre su especie. Y aún así son escasos. El Demian sólo chupa al Kracho y vice versa. Y sólo en contadas ocasiones eso sucede.

Un chupi de un gato no es sólo una demostración de afecto. Es una investidura; es una señal de que se ha pasado a pertenecer al pequeño y selecto grupo de seres que un gato considera dignos, sort of. Un cut no da un chupi a cualquiera. Es más, debo decir que yo sólo he sido investida con este honor un par de veces. Y sólo por el Demian. Y un gato de unos monjes en Tailandia -o Siam-, pero el mono nunca me ha creído la historia, la cual contaré otro día.

Pues bien, esa economía de guerra con los chupis terminó hoy. No sé si habrá sido el frío o qué, pero hoy en la mañana llegó el Demian, se me encaramó, demandó atención y la pagó con chupis. Una plétora de chupis ásperos y pegajosos, alergenos y preciados que continuó sin cesar hasta que tuve que ir al baño a lavarme la cara porque ya me ardía de lengua de lija. ¡¡Delicioso!!

Creo que hoy culminó, tras cinco años y medio, el período de prueba del Demian hacia mí. Hoy me ha considerado digna y me lo ha hecho saber. ¿Me espera otro baño de chupis del Kracho el año que viene? Los mantendré informados.

InstaDemian
InstaKracho

Tuesday, May 1, 2012

Update peludo

Ok, cosas que han pasado en este tiempo:

Fuimos al sur otra vez y Rusty confirmó su instinto pastor. Además, aprendió a ser mejor copiloto que yo, que me quedo dormida hasta cuando me hablan... /shame


Además hizo amigos caballos y se divirtió mirándolos pastar y también salió a jugar con ellos. Aunque no sé quién mandaba en ese juego, si los caballos u Oz...



Encontramos amigos para ir al Bicentenario que no sólo no se espantan de la hora a la que vamos (tipo 8:30 los domingos), sino que lo aprecian!!

Rusty y Gaspar

Los cuts mantienen su estupefacción ante la bipolaridad energética de Oz (o duerme o salta) y la expresan de manera elocuente, como se puede apreciar en esta foto:

Como dijo Nacho: y qué hace ese huevón en NUESTRA CAMA??!!

Oz consolidó su membresía en Arquenac (espero que no me cobren su cuota!) y salió en la foto oficial del Club de Tiro con Arco. Hasta con polera!




Mi mamá fue a Argentina y encontró esto, que procedió a comprar para mí. Del todo adecuado!! Podemos ver al Demian y el Kracho en una de sus actividades favoritas: comer flores!!




Fuimos a Viña con Oz y él dominó la imitación de un pescado muerto.



El Demian quiso ir, pero no pudo :(


Pero sigue siendo delicioso!!



Eso por ahora, estimados. A ver si domino como postear desde el iPad y esto se me hace más divertido.


Retomando

Ok. iPad en mano, me propongo retomar el blog. Me place escribirlo y me place que les plazca. El silencio de los meses pasados tiene que ver con que fue un fin de año de mierda. Realmente de mierda y un comienzo del 2012 difícil. Pero bueno, acá estamos. No mucho ha cambiado y a la vez todo ha cambiado. He procurado que los peludos no resientan el animo triste que a veces invade la casa y creo que lo he logrado bastante con ayuda del mono. No sé si el Kracho o el Oz lo sepan, creo que no. Pero sé que el Demian tarde o temprano se dará cuenta de que su mayor obsesión ya no esta: mi papá. Tenía un blog en borrador que describía la curiosa, insólita y única relación del Demi con mi papá, pero la verdad es que con el desarrollo de las cosas se volvió cada vez más difícil de terminar. Hasta que fue imposible. A lo mejor algún día lo retomo. Post triste necesario y terminado. Ahora a la normalidad...? Az PS. Por qué chucha no salen los puntos aparte?? Será el iPad señor??

Monday, August 22, 2011

Signos inequívocos del verano inexorable

El cambio de hora que me hace sacar al perro a pasear a oscuras en la mañana es una cosa... Pero hay otras cosas que anuncian de forma más patente la llegada de la maldita temporada estival.

Convengamos que I am not a summer person. Therefore, la proximidad del verano me vuelve más hostil que de costumbre. Así que estos signos son portentos de la mitad del año que no me gusta. Lo bueno es que los giles se van de vacaciones y me despejan las calles y las plazas. Lo malo es que antes de eso hay que bancarse Diciembre, que es donde todos los giles salen a las calles y plazas como si el mundo se les fuera a acabar...

Pero bueno, a lo que nos convoca: las señales de que la temporada está cambiando en mi casa:

Hoy el perrito fue con su padre a jugar a la plaza. Todo bien, solcito, jugando al disco... por cinco minutos...  Y luego:



No dio más, el calor lo clotió. Lengua de macha e indiferencia ante el disco, el objeto más preciado que existe ante su cabecita de perrocafé...

El otro día fuimos a la plaza y corrimos harto. No hacía calor, pero cuando el perrito llegó a la casa...

... este fue el resultado
Con suerte alcanzó a llegar a su plato de agua, para tomarla y luego desplomarse ipso facto, sin siquiera tener la decencia de encontrar un lugar más adecuado. O menos en-medio-del-escritorio.

Otro portento, esta vez relacionado con los cuts: las bolas de pelo han empezado a rodar. No las he fotografiado porque francamente me dan asco. Y alergia. Pero la cosa es que desde hace una semana que en cada rincón donde se forma corriente aparecen unas bolas de pelo tamañas. Parecen de esas bolas de heno que ruedan por el desierto cuando alguien cuenta un chiste fome. Pero de pelo de gato. Y nadie ha contado chistes.

Es decir, ha llegado la temporada de pelechar. Al menos los gatos y el perro han tenido -hasta ahora- la decencia de pelechar en temporadas distintas, pero no me cabe duda de que el perro va a atinar pronto que pelechar en Mayo no es lo más optimo y se va a sincronizar con los cuts. Eso será el Armageddon. Del pelo.

Lo bueno es que el Aremi y el Sasquach ahora descubrieron que les gusta que los cepille, hasta en la pancita, lo cual es delicioso. Lo malo es que nunca es suficiente y tarde o temprano empezarán las invocaciones a Cthulhu, que con un suave IA IA CTHULHU FHTAGN! nos recordarán que no hay primavera sin regurgitación de pelo de gato en el piso flotante y la alfombra.

Por ahora, les dejo una foto que nos recuerda que siempre tras el sol se esconde la nieve, que no hay que perder la esperanza, que todo es circular y que todo pasará. Tras todo verano, viene un otoño. Después del calor sofocante, siempre viene la lluvia.

Winter is -eventually- coming.

Rustito en la nieve de la semana pasada. En pleno Santiago!!

Saturday, August 6, 2011

Los peludos y el agua

Así como las reacciones ante el movimiento estudiantil de los gatos y perros son radicalmente diferentes, sus reacciones ante el agua también lo son.

Exhibit A:

Exhibit B:





Rusty ve agua en la que cache que topa el fondo y se tira como desaforado a ella. No importa si es invierno, verano, si hay 10 grados bajo cero, como en Malalcahuello o si el agua huele pútrida y, por ende, el perro huele ídem después... Nada importa, la cosa es chapotear.

Su aproximación al baño es homologable. Si bien el entusiasmo es menor, se mete a la tina voluntariamente y se queda quietecito mientras lo mojan, jabonan, refriegan y asean. Su entusiasmo sólo decae cuando hay que secarlo con secador, razón por la que en invierno somos más reacios a bañarlo y lleva como 4 meses sin bañarse. Igual huele delicioso... sort of.

Para la reacción de los gatos ante el agua no hay videos ni pruebas... excepto cicatrices en brazos y cara, de las cuales preferimos no hablar.

Sólo una vez bañamos un gato: al Krachito cuando era muy pequeño y se metió por el huevo del lector de CD de un PC que no tenía dicho lector, sino el hoyo abierto. Sasquach encontró que era perfecto: calentito, oscuro y cabía justo. Derechito para adentro va el gato hasta que nos dimos cuenta y sólo se veía la cola. El computador estaba prendido, ventiladores y lectores funcionando. Se veía venir el infierno de pelos y desastre...

El mono atinó con premura: agarró el último centímetro de cola que salía para afuera del PC y tiró nomás. You have to do what you have to do. Y al Kracho no le gustó nada. Chilló, rasguñó, se retorció y, por sobre todas las cosas, se meó. 

Esto era aún en período de adaptación con el Demian, así que gato nuevo con olor a meado de susto fue insostenible: había que bañarlo.  Como dije no tengo fotos que logren dimensionar este desastre, pero la sombra en nuestras caras cuando recordamos el incidente deberían bastar...

De más está decir que nunca más intentamos bañarlos y hasta ahora no ha habido otra vez una tragedia de tal magnitud que nos haga adentrarnos en el espeluznante, oscuro y sangriento mundo de bañar un cutini.